sábado, 13 de octubre de 2012

Trece años de Hemorragia Nasal. Un día de gloria.



Trece años de Hemorragia Nasal. Un día de gloria


Me tomé el subte a Constitución, donde me esperaba Martín. Él es uno de esos tantos locos que conoces gracias a Internet, ese mal que un poco nos sirve. Vive en Tierra del Fuego, y coincidiendo por estas tierras aquel fin de semana, se sumó a la jornada que arrancaría con asadito en Villa Elisa, y concluiría con recital en La Plata. ¿Motivo?, cumpleaños número trece de Hemorragia Nasal, banda nacida en Villa Elisa, tierra de héroes y locos.
Ni bien encontré a Martín en constitución, me llamó la atención la mirada que traía. Ganas, felicidad. Esa mirada que acá en la capital cuesta tanto ver. La comodidad y la facilidad de acceso a las cosas, nos ha convertido en pequeños burgueses conformistas. Pero Martín estaba cebadísimo, y así nos subimos al tren rumbo a la tierra prometida. Meta intercambio de historias, vivencias, y alguna piratería. Este pibe es el Jack Sparrows del Sur.
El mundo es un pañuelo. Yo vestía remera de Sin Ley bastante baqueteada, sin mangas. Eso bastó para que un flaco sentado a mi lado en el vagón me saque charla de la nada, y me contará que era vecino del gran Curly Curley. El tipo se despidió y descendió en estación Hudson, estación en la cual yo debía avisar mensaje de texto a nuestros anfitriones para que nos rescaten al bajar del tren.
Llegamos y bajamos de la formación. En la estación nos recibieron dos tachos de basura con la publicidad de la fecha pegada. Recientemente pegadas, diría yo. Hemorragia Nasal, Pelo Punk y Explenden, en vivo en El pasillo de las artes, La Plata, sábado 6 de octubre. ¡Qué detalle!, apuesto que serían los únicos dos afiches en toda la zona. Estos locos se matan por hacernos sentir gente importante.
El tren arranca, desaparece, y nos gritan del otro lado del andén. Ahí estaba la comitiva. Nos llevan en auto hasta el asado. No conozco de autos, pero este era una máquina infernal salida de una novela de Stephen King. El piloto amenazaba en cada esquina envalentonado con su palanca de cambios con bocha blanca en el extremo. ¡Llegamos vivos, no es poca cosa!
El banquete tenía cede en la casa de uno de los responsables máximos del intercambio cultural: Barny. Para los vecinos y amigos de este tipazo no será novedad lo que estén leyendo aquí, pero para los que no lo conocen, describo un poquito. Jogging destroy, remera de Flema que usó algún soldado acribillado en alguna guerra, sombrero de Boca Juniors, sonrisa gigante, y un corazón tan gigante que no entra en esa panza testigo de litros y litros de birra. A su lado, una legión de adictos al punk rock que tienen la suerte de vivir tan cerca de este troesma: los músicos de Hemorragia Nasal, No Tira Nada, y otros que más importantes aún, agitan en todo recital donde su cuerpo emborrachado diga presente. Caso Alayes, otro tipazo que cada vez que lo despido, provoca que lo extrañe a las dos cuadras.
La parrilla humeaba a chinchulines, chorizos, tapa de asado, y algunas que otras gentilezas brindadas por esos animalitos llamados vacas.
Las birras bailaban al compás de la reunión, y prontamente nos sentamos a comer. Asado, pancito y ensalada. Birra, chiste y sonrisa. Abrazos, fotos y recuerdos.
La sobremesa se dió entre algunos que seguían vaciando botellas, otros que se iban a dar unas vueltas  y volvían con aparente conjuntivitis, y la música que sonaba de fondo. Delirio fatal agitado para todos, y para algún otro que tenía el corazón galopando a full. Nos despedimos por un rato. Nos fuimos con Pako y los Hemorragia para armar el recital, cargar equipos y demases. Nos saludamos como si nos iríamos a separar por años.
Un rally por Villa Elisa y La Plata nos proveyó de equipos, instrumentos y todo lo necesario para montar la fecha.
El pasillo de las artes abría sus puertas entre mugre y baños colapsados al final de un largo pasillo que atraviesa un comité de la Cámpora, una puerta que no sé a dónde conduce, y otra más de la cual emanaba furiosa cumbia. ¿Un hogar quizás?
El lugar se puso lindo, se hizo la luz, y algún piadoso desagotó los inodoros que se preparaban para otra ardua jornada laboral.
Pelo Punk se preparaba para abrir la fecha, mientras las apuestas por si Barny lograría llegar sano y salvo, corrían por todos lados. Pero llegó. El hijo de puta es inmune a todo. Todavía se corren versiones sobre qué pasó con el sobrante de comida y etil. Aunque yo creo que todo eso murió en esa panza incontrolable.
Pelo Punk me sorprendió. No soy de tirar flores al pedo, si tengo que destruir lo hago. Pero me vi casi todo el recital de esta banda paradito a pocos metros. Paso la receta: un toque de Mal Momento, una pizquita de Social Distorsión, un poco de El Mató a un policía motorizado, y algo más. Sal a gusto. El bajista toda la estampa de quien sabe pararse en un escenario. La voz original para el rubro. Melodías pegadizas. Sin investigar la banda, arriesgo que tocan hace poco. Sin ser vidente les presagio mucho futuro. No sé los nombres de los temas, pero los escucho ahora, escribiendo estas palabras.
Después de ellos tocamos nosotros, y si bien esto es un fanzine y no tiene reglas, no voy a hablar de mí mismo. Diré tan solo que para la gente que bailó y cantó cada tema, no hay palabras que puedan describirlos. Pako subiendo a cantar con nosotros. Poli agitando abajo, Alayes con los brazos extendidos estilo Brown gritando gol en el mundial ´86, Barny cuidando cada detalle y seguridad del escenario, todos los pibes de La Plata y Villa Elisa haciéndonos vivir el mejor recital de nuestros once años.
Terminamos dejando el espacio libre para el banquete principal. En este tipo de recitales no se puede caer sobre la música únicamente, hay que tener la grandeza de poder describir una verdadera fiesta. Espero estar a la altura.
Desfilaron temas propios y ajenos. Pako cediendo el micrófono a todo aquel que se animara a cantar. Pogo en todos los temas. Baterista afiladísimo con el metrónomo. Una mezcla de la pulga Messi con Johnny Ramone en la guitarra, rápido y furioso. Otro tipazo tocando el bajo, Diego, si mi memoria no falla. No solo toca bien, sino que tiene una mirada crítica de la escena. Es un gran mérito saber dónde está uno parado. Covers de Flema para que todos bailemos y gritemos. Yo no conocía mucho de esta banda hasta aquel día, pero me mezclé en la sensación general: que no termine más. Parecíamos egresados volviendo de Bariloche: queríamos prolongar el viaje. Entonces subíamos al escenario, bajábamos, gritábamos, bailábamos. Y así Hemorragia festejaba sus trece años. Un tema atrás de otro. Una letra barrial atrás de otra. Una historia digna de ser escuchada en cada acorde desesperado por mostrar otra faceta del barrio, nada de cumbia.
¿Y Martín?
Martín pirateando todo. Filmó, fotografió y huyó. A estas alturas descansa en Tierra Del Fuego, desparramando por allá esa locura que vivimos cada vez que nos encontramos con la gente de Villa Elisa y La Plata. Esos Héroes y Locos que siento conocerlos de toda la vida. Punk Rock, simplemente eso.
Nos subimos al auto del Chung, amigazo y bajista de Explenden. Nos perdimos un par de veces, La Plata no perdona, y volvimos a nuestro barrio. Sabiendo que las miradas de todos esos locos nos querían decir que va a haber más.   

                                                                                  Por Julián Mocoroa
  
          Fotos: Fotolog Hemorragia Nasal, Pelo Punk y Diego Campos